Pequeñas revelaciones

La imagen forma parte de una pequeña planta, pero es muy parecida a lo que yo ví el año pasado en una ecografía cuando me diagnosticaron cáncer, así una forma redonda, pequeña, perfecta y estrellada. Esta es verde más bonita y pequeñita.

De varias cosas me he dado cuenta en este proceso de cáncer en concreto:

Me entero y de esto no tenía ni idea, que el proceso es largo hasta dentro de cinco años, en el caso de que todo vaya lo mejor posible, no tendré el alta oficial (no laboral sino como paciente)

Observo que llegado a un punto, no importa la fuerza de voluntad, el empeño que le pongas, o la rutina que tuvieras, la vida, las circunstancias, la realidad te pone donde quiere de un plumazo, puedes patalear, pelear pero eso no te va a evitar pasar por donde «te toca»

También observo que es difícil para todos, para uno mismo y también para el resto del mundo, que no sabemos animar, acompañar, escuchar, que no queremos oír ni contar sufrimientos o penas, y esto hace que muchas veces callemos, finjamos, incluso delante de nosotros mismos, negandonos a vivir una parte importante como es nuestro estado interior o emocional.

Aprendo a no juzgar, más bien a juzgar diferente, me he sentido incomprendida juzgada con dureza y no quiero hacerle sentir eso a nadie.

Y además echando la vista atrás reconozco en mí comportamientos hacia otros, que ahora que es a la inversa veo que duelen. Osea yo he sido injusta y no me he puesto en la piel de otros muchas veces.

Constato que las comparaciones ya se dice que no son buenas…y realmente no lo son. Si bien pueden servir como inspiración también se pueden volver en tu contra haciendo querer objetivos fuera de tu alcance o al revés creyéndose uno superior. Solo uno mismo sabe si está poniendo todo de sí, se siente uno mal cuando lo ha puesto todo y te instan a «ponerte las pilas» o similar.

Doy por supuesto que uno está más sensible y que el resto solo quiere ayudar, quitar hierro y no sabe ni como…, también hay gente que se simplemente se aparta, desaparece, supongo que porque no sabe ni puede o ni quiere hacer otra cosa, aunque saber eso no quita que duela.

Afortunadamente también hay gente que sigue a tu lado, asustada o no, y hace lo mejor que sabe y hay quien te sorprende con una empatia que no imaginabas, y estoy agradecida por ello, son regalos que recibes.

Estuve todo el primer tiempo queriendo apresurar la vuelta a la «normalidad» a mi estado anterior vaya, y al final he comprendido que eso nunca va a pasar, las cosas simplemente van pasando y vamos cambiando con ellas. Y aceptar esto y encontrar el punto justo entre rendición a la realidad sin llegar al abandono es difícil. Y estas son unas poquitas cosas de las que me voy dando cuenta.

Me queda mucho camino por delante (al menos eso espero) e iré haciendo lo que mejor pueda. ¡Cuento conmigo, y espero poder contar con alguien más 😉